El arbolito
Después de meses sin escribir, ¿a qué puñetas viene esta foto?
Pues resulta que en mi habitación hay una pequeña terraza, y en la terraza un macetero. Y en ese macetero se plantó, en su día, una adelfa. Suena feo, y es feo. Es esa especie de arbusto que ponen en las medianas de las calles y en muchos parques y jardines de nuestra ciudad. Pues era eso lo que traia el macetero de fábrica. Es curioso, porque todas las putas adelfas que veia eran más bonitas y más grandes que la mia.
Como era de preveer, a nadie le gustaba mi adelfa, mas que a mi (no te jode, por algo era mia). No importaba lo que la cuidara, regara, abonara y podara, seguia siendo una puta mierda de arbusto, fea como el peor de los pecados (a la altura de pegarle a un padre o mandar al abuelo a por droga).
El caso es que mi pobre adelfa no sobrevivió al último invierno, quedando sólo un par de ramas con hojas. Ante tal situación, mi madre me regaló el arbusto cuya foto encabeza el blog. Se trata de una mezcla de abeto con aroma de limón (ya os despejo la duda, no huele a limón). Así que me decidí a cerrar una etapa y cambié una planta por otra.
¿Y por qué cojones nos cuenta esto? Ahora viene.
Cuando estaba metido en faena me di cuenta de que, en el fondo, se trataba de una metáfora de la vida, los cambios y las relaciones. Te deshaces de algo que todos consideraban feo menos tu, que sin saber porqué mantenias en tu vida por algo bonito y nuevo con lo que empezar otra vez. Y cuando comienzas a cambiarlo, descubres que las raices eran más profundas de lo que pensabas, pero que estaban ya muertas y podridas. Y empiezas con algo nuevo, que crecerá (esperemos) hermoso (ojala), gracias a tus cuidados y dedicación
.Y es que la vida sigue. Y es que, por duro que sea, hay que tirar lo viejo y empezar con lo nuevo. Lo dificil es darse cuenta de lo que hay que tirar y tomar la decisión de hacerlo.
Y solo yo se quien es la adelfa y quien el abeto
¿Y tu?
